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TRUCOS PARA MANTENER TU CASA LIMPIA Y LIBRE DE PLÁSTICOS

Después de cumplir un año reduciendo el plástico en casa y de contarte cómo ir a la compra sin generar más residuos de este material, comparto ahora nuestros trucos para una vida sin plásticos, esta vez respecto a la limpieza en casa.

 

 

PRODUCTOS EN CASA VS. PRODUCTOS COMPRADOS

En este post voy a hablar de alternativas caseras a los productos de limpieza tradicionales, pero también voy a hablar, y mucho, de productos que se adquieren en el mercado online. Porque es muy fácil encontrar unas alubias a granel, pero no lo es tanto encontrar bicarbonato en sacos de papel o bayetas compostables al lado de casa. Ante esto, quería recordar que las compras online tienen una huella de carbono considerable ya que cada producto que adquieras tiene que hacer el camino hasta tu casa, utilizando varios transportes. Por eso siempre que puedas intenta comprar producto local y, si no es posible, haz buen uso de este par de tips:

 

  • Si es posible intenta comprar en la misma web todos tus productos: así si compras un jabón, una esponja y un detergente no tendrás tres envíos sino sólo uno, y evitarás la contaminación provocada por dos viajes del camión de mensajería.

 

  • Intenta hacer pedidos grandes: no compres por impulso. Espera hasta tener una lista considerable para hacer una compra grande y no varias pequeñas. Así evitarás viajes y además te ahorrarás los gastos de envío.

 

 

Y antes de que sigas leyendo, quiero recordarte que ninguna de las marcas, productos o comercios mencionados ha pagado por aparecer en este post y que cuento mi experiencia con ellos porque me parece que puede ser de tu interés. ¡Vamos allá!

 

 

LOS TRES FANTÁSTICOS

Los top entre los top

 

Bicarbonato, vinagre y limón. Con estos tres campeones encontraremos decenas de recetas en internet para dejar impolutas cualquier tipo de superficies: azulejos, cristales, madera… ¡e incluso tuberías! como demuestra este post de La Ecocosmopolita. En nuestro caso, lo que más solemos utilizar es una mezcla de vinagre, limón y agua para cristales y superficies de baño y cocina, bicarbonato con limón para desengrasar, vinagre y agua para suelos y para la suciedad incrustada frotamos directamente el limón con un poco de sal gorda sobre la superficie. 

 

Y después de este set de consejos de limpieza dignos de la botica de la abuela (que por cierto, allá por los 90 mi abuela salió en el programa como la estrella que es con un remedio muy molón, algún día te lo cuento en profundidad), comparto contigo cómo conseguir estos tres limpiadores sin un gramo de plástico:

 

1. BICARBONATO

En los grandes supermercados encontrarás bicarbonato en pequeños envases de plástico pero si quieres evitar este material también puedes encontrarlo en bolsas de papel de varios kilos en tiendas online como Ca La Font o Planeta Huerto.

 

2. VINAGRE

Generalmente el vinagre blanco de vino se vende en botella de plástico, pero puedes hacerte con él en botella de cristal en determinadas tiendas o incluso hacerlo tú mismo con esta receta de Mariana de Cualquier Cosita es Cariño. He de decir que yo lo intenté dos veces, pero como soy de naturaleza torpe y despistada no me salió porque metía la pata en alguna parte del proceso o me olvidaba de echarle un ojo. Por eso de momento utilizamos este vinagre de manzana ecológico que se vende en envase de cristal, pero aun así su tapón es de plástico. Así que ¡no cejo en mi empeño de que me algún día me salga mi propio vinagre casero para evitar también ese residuo! Dicen que a la tercera va la vencida 💪

 

3. LIMÓN

Como te contaba el martes, puedes ir a la frutería con una simple bolsa de tela o lona para conseguir limones sin usar nada de plástico. O mejor, puedes plantar un limonero y recogerlos directamente del árbol aunque, desgraciadamente, no te va a aparecer cargado de la noche a la mañana. En nuestro caso, tenemos la suerte de tener un limonero crecidito en la huerta familiar que nos da unas hermosuras que huelen (y limpian) de maravilla.

 

 

OTROS LIMPIADORES

A pesar de poder lavar casi todo con agua, vinagre, limón y bicarbonato, en casa seguimos utilizando otro tipo de limpiadores específicos, sobre todo para la vajilla y la ropa. En Cantabria todavía no hemos encontrado ningún sitio que venda productos de limpieza a granel pero, aunque nunca he comprado en ellas, sé que hay varias cadenas de este tipo en diferentes ciudades de España como Goccia Verde o 4eco ¿Las has probado alguna vez? ¿Conoces alguna más? ¡cuéntanoslo en comentarios!

 

1. JABÓN LAVAVAJILLAS

Lavavajillas super-mega-extra-concentrado

 

Cuando comenzamos a eliminar el plástico, utilizábamos un jabón casero a partir de aceite reciclado en pastilla que frotábamos con el estropajo para lavar platos. Funcionaba, pero no nos entusiasmaba. Más tarde decidimos diluirlo en agua caliente y hacer una suerte de jabón de lavavajillas líquido casero. También funcionaba, pero seguía sin ser una maravilla. Así que ahora estamos probando con una garrafa gigante de jabón ecológico concentrado que tiene pinta de durar una eternidad. Cuando se acabe la utilizaremos para comprar lavavajillas a granel en esta tienda de Gijón, ya que solemos ir de vez en cuando a la ciudad a visitar a familiares y así hacemos carambola y aprovechamos el viaje.

 

2. PASTILLAS DE LAVAVAJILLAS

Hasta ahora no teníamos lavavajillas y vivíamos perfectamente sin él, pero ahora que lo tenemos, es difícil resistirse a él después de una cena con amigos en casa o una comida familiar. Ya sabéis eso de que cuando haces de un lujo algo cotidiano se convierte en una necesidad. Así de absurdos somos los humanos. Total, que para poder utilizar esa nueva comodidad del primer mundo sin que nos remuerda la conciencia, hemos estado investigando alternativas a las pastillas. El detergente líquido para lavar platos queda descartado porque no queremos que nuestra cocina parezca Pachá después de una fiesta de la espuma, también están las pastillas eco pero vienen envueltas en plástico, así que parece que la mejor alternativa es una receta que hemos encontrado en la red para hacer nuestras propias pastillas en casa y que parece muy fácil de realizar. Aquí la receta original en inglés y aquí en español.

 

3. DETERGENTE DE LAVADORA

Un detergente eco y con mirada profunda

 

El mismo jabón casero a partir de aceite reciclado lo utilizábamos también para lavar la ropa y cuando se acabó nos pasamos a un detergente eco en polvo que venía en caja de cartón y funcionaba muy bien. Era una buena solución, pero no excelente porque todavía generábamos el residuo del papel. Así que cuando encontramos un detergente ecológico concentrado con envase retornable en nuestra tienda a granel ¡no lo dudamos ni un segundo! Es éste de La Reina de África y aunque lo llevamos utilizando muy poco tiempo como para recomendarlo, de momento nos está funcionando bien.

 

4. SUAVIZANTE PARA LA ROPA

Siguiendo las recomendaciones de los lectores, comenzamos a utilizar vinagre de manzana, que dejaba un olor muy rico en la colada. Hasta que un día se nos olvidó utilizarlo y vimos que la ropa tampoco quedaba tan mal. Así que en esto hemos sido radicales y directamente hemos dejado de utilizarlo.

 

5. BLANQUEADOR

Lejía ¿eco? en caja de cartón

 

Para la ropa blanca solíamos utilizar lejía en envase de plástico y la cambiamos por ésta que viene en caja de cartón. De todos modos la lejía, eficiente es, pero eco, eco… como que no, así que estamos buscando una mejor solución. 

 

6. DESINFECTANTE

En los comentarios de un post anterior, una lectora nos habló de la lejía de ceniza, cuya receta podéis encontrar aquí. De momento, tenemos pendiente probarla.

 

 

UTENSILIOS DE LIMPIEZA

 

1. ESTROPAJOS

El cepillo más alto, guapo y ahorrador del pueblo

 

Hace un año solíamos utilizar el típico estropajo de espuma amarillo y azul hasta que nos dimos cuenta de lo contaminante que era. ¿Reconoces esas pequeñas partículas de estropajo que se escurren poco a poco por tu tubería? Te presento a los microplásticos, esos demonios diminutos que acaban contaminando nuestros mares y entrando en nuestra dieta a través de la cadena alimenticia. ¿A que no apetece comernos nuestro propio estropajo? Por eso en casa decidimos cambiarlo.

 

Al principio sopesamos utilizar esponjas de luffa. Sin embargo, después de investigar un poco nos parecían un poco blandas para la tarea, así que acabamos comprando este cepillo en SinPlástico. Tengo que decir que, aparte de ser barato y durar una eternidad, quita la suciedad más pegada muy pero que muy bien, sobre todo en sartenes, ollas o platos. Sin embargo tiene un punto flaco, y es que no funciona tan bien con utensilios más pequeños como cubiertos. Por eso, después de volver a investigar, decidimos combinarlo con el estropajo de esparto de toda la vida, que es súper caro y muy difícil de encontrar. Es broma. Cuesta unos 40 céntimos en cualquier ferretería de barrio. Además es natural, 100% biodegradable, práctico, no retiene la humedad, funciona a las mil maravillas y huele estupendamente.

 

Lo único que tienes que hacer para comenzar a utilizarlo es despelucharlo un poco y poner una rejilla a la entrada de tu tubería para que no se atasque con las hebras que poco a poco se van soltando. Pero no te miento si te digo que es el producto con el que me quedo al 100% y el que seguiría utilizando sin duda aunque el medio ambiente me importara tanto como saber quién representa a España en Eurovisión.

 

Mi estropajo de esparto favorito antes y después de su rito de iniciación: el despeluche

 

2. BAYETAS Y TRAPOS

Bayetas y trapos viejos del mundo ¡uníos!

 

En casa siempre hemos utilizado la típica bayeta amarilla sintética, por eso cuando empezamos a reducir el plástico de nuestras vidas supimos que teníamos que cambiarla por una alternativa más ecológica. Al principio utilizamos trapos de algodón viejos que funcionaban muy bien para pasar el polvo o secar suelos, pero eran un engorro para la cocina o el baño. Por eso, comenzamos a investigar y descubrimos unas bayetas que se hacían llamar “ecológicas”, pero vimos que lo único que tenían de ecológico era que duraban mucho más que las de siempre. A veces me sorprende cómo las marcas utilizan la palabra “eco” o “verde” con tanta ligereza. Pero ese es otro tema.

 

Finalmente buscando y rebuscando encontramos estas bayetas de celulosa que compramos online. Al principio nos parecía que no iban a funcionar porque al mojarlas se vuelven muy blandas. Pero ya llevan con nosotros un tiempo y aguantan como unas campeonas. No sabemos si serán una solución definitiva, pero de momento es la mejor que hemos encontrado.

 

3. ESCOBA

Aunque tenemos una aspiradora que funciona a las mil maravillas, a veces es necesaria la escoba. Recuerdo que mi abuelo solía hacerlas con muchísimo arte antes de que se inventara el Do It Yourself con una vara gruesa a la que unía un matojo de ramitas. Si, como yo, no eres tan manitas puedes encontrar escobas de palo y fibras naturales dignas de la liga nacional de quidditch en cualquier cestería o ferretería que venda productos de madera.

 

4. FREGONA

Como es un producto que no se gasta tan fácilmente seguimos utilizando una fregona de fibras sintéticas e investigando alternativas sin plástico. Si tienes alguna sugerencia, por favor, ¡compártela con nosotros!

 

 

BOLSAS DE BASURA Y RESIDUOS

Después de eliminar las bolsas de plástico que utilizábamos para nuestras basuras, empezamos a buscar alternativas para tirar los residuos que seguíamos generando. Compramos pues, unas bolsas biodegradables, pero como explican Vivir Sin Plástico en este post, no lo eran tanto. Después pasamos a utilizar papel para envolver nuestra basura, que funcionaba, pero tampoco era nuestro método favorito.

 

Lo bueno de la mudanza a Cantabria es que ¡aquí sí tenemos sitio para compostar! Así que hemos optado por descargar el resto de residuos directamente en el contenedor. Me explico. Los residuos orgánicos que producimos vuelven a la tierra generando un abono excepcional (sólo los vegetales, aunque éstos son la inmensa mayoría de los residuos orgánicos que producimos). En cuanto al resto de residuos, los plásticos (pocos pero todavía hay) van en un pequeño cubo de metal, papel y cartón en una caja de zapatos, los de vidrio en una cesta y el resto, como los restos de comida no vegetal, lo guardamos en un pequeño tiesto que sacamos al contenedor los días que tiene algo y que limpiamos escrupulosamente.

 

 

Espero que te haya gustado el artículo de hoy sobre limpieza sin plásticos, y que no te pierdas los próximos posts en los que seguiremos desgranando los trucos y experiencias de nuestra vida sin este material.

 

 

P.D. Y tú ¿cuáles son tus productos estrella de limpieza sin plástico? ¿crees que hay alguno que debamos conocer? ¡No te cortes y deja tus sugerencias en los comentarios!

 

 

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10 comentarios

  1. Cristina
    febrero 16, 2017

    Madre mía, qué lejos veo poder llegar a ese punto donde no genere casi residuos de plástico. De momento estoy aún en la botellita de agua de cristal y las bolsas de tela, pero este post me ha descubierto nuevas cosas que iremos probando.

    Responder
    • Alba
      febrero 16, 2017

      ¡Hola Cristina! Pasito a paso se suben montañas 🙂

      Responder
  2. Yve Ecocosmopolita
    febrero 16, 2017

    ¡Qué crack, Alba! Súper post, qué maravilla. Para repasarlo de arriba hasta abajo con cuidado. Y lo del desatascador, no me canso de decirlo. Es milagroso.

    Responder
    • Alba
      febrero 16, 2017

      ¡Gracias Yve! El desatascador es mágico, lo descubrí gracias a tu post cuando todavía vivía en Ámsterdam y me salvó de las tuberías viejas de cada casa de alquiler en la que viví. ¡Una maravilla!

      Responder
  3. Mariana
    febrero 16, 2017

    ¡Hola Alba! Muy buena recopilación de tips, y muchas gracias por incluir mi vinagre de manzana 🙂 Yo también tardé un poco en que me saliera bien, es cuestión de identificar qué parte del proceso falló (lo más común es que sea un trozo rebelde de manzana que sale a flotar y que hace que se haga moho).

    Por otro lado, en lugar de lejía puedes usar peróxido de hidrógeno o percarbonato de sodio (que es carbonato de sodio con peróxido de hidrógeno, así que más poder). Yo pongo a remojar la ropa blanca en agua tibia/caliente con un poco de percarbonato, y después la meto a la lavadora y ya está. Cero lejía 🙂

    ¡Un abrazo!

    Responder
    • Alba
      febrero 16, 2017

      ¡Hola Mariana! Gracias por la recomendación, voy a ponerme a buscar percarbonato de sodio pero ya 😉

      Responder
  4. Bea
    febrero 18, 2017

    Hola, muy interesante las cosas que cuentas. Algunas ya las estaba haciendo y otras las probaré. Yo utilizo un limpiador de limón concentrado natural que es el d-Limoneno. Lo uso como desengrasante, junto con el vinagre para limpiar el suelo, para quitar etiquetas de los botes de cristal, como disolvente biodegradable y para aromatizar los pasteles de limón, ja ja ja! En serio, está hecho de la piel de los cítricos así que es seguro en la alimentación. Por lo visto el único problema es que su punto de inflamación es muy bajo. Yo lo tengo en casa en el armario de los productos de limpieza bien guardado y nunca he tenido ningún susto. Para mí sus mayores atributos son el ser natural, que deja un olor a limón increíble por toda la casa y que es bestial como desengrasante.

    Responder
  5. Sofia
    octubre 18, 2017

    Hola, muy interesante artículo, yo soy de Mexico y es más complicado encontrar algunos artículos. Me preguntaba qué usas en vez de trapeador/mechudo?

    Responder
    • Alba
      octubre 26, 2017

      Hola Sofía! Muchas gracias por tu comentario. Lo que utilizo son fregonas de tela con palo de madera. Aunque tienen algún elemento de plástico en las juntas, es lo mejor que he podido encontrar hasta ahora. ¡Un abrazo!

      Responder

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